PROTOHISTORIA

            Se denomina Protohistoria a una etapa de la Historia poco definida y que abarca esa fase de tránsito entre los últimos momentos de la Prehistoria Reciente y los primeros testimonios escritos de la Historia Antigua. De manera aproximada, suele aplicarse a las fases desarrolladas durante el I milenio a.C., esto es, los últimos momentos de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, cuando se desarrollan las culturas autóctonas de las últimas fases de la Prehistoria y se asiste a la llegada  de colonos procedentes de una serie de ciudades-estado situadas en el litoral Mediterráneo oriental, como es el caso de la metrópoli de Tiro. En el caso de Málaga, la llegada de los nuevos pobladores fenicios supuso un auténtico “puente cultural” entre Oriente y Occidente. De este modo, el primer asentamiento colonial se localiza en el s. IX a.C. en la zona de la desembocadura del río Guadalhorce, en un enclave conocido como Cerro del Villar. Según sus investigadores, este primer núcleo de población, fue trasladándose paulatinamente hasta la bahía de Málaga, dónde fundaron la colonia comercial de Malaka. Del mismo periodo, podemos destacar la fase III del yacimiento de La Rebanadilla y la Necrópolis de San Isidro, en las inmediaciones del Aeropuerto de Málaga. A lo largo del s. VI, Malaka se consolida como cabecera del territorio fenicio. Es una importante urbe de de su tiempo, coetánea a Cartago, Atenas o Focea, de la cual nos ha llegado el testimonio a través de los restos de su muralla fenicia, identificados en distintas zonas de la trama urbana de la ciudad, o de otros enclaves como la Necrópolis de Gibralfaro, los restos identificados en San Pablo, el Santuario de Calle Císter, el Hipogeo de Calle Mármoles o la conocida como Tumba del Guerrero descubierta entre las calles Jinetes y Refino. Posteriormente, la caída de Tiro en el s. VII ante los asirios, abrirá la puerta al llamado “periodo púnico”, bajo dominio Cartaginés. De este modo, el periodo comprendido entre los siglos VI-III a.C. estará protagonizado por estas emergentes polis de origen fenicio occidental como la propia Malaka, Gadir o Abdera. Paulatinamente, junto a estas urbes púnicas que ocupan el litoral, en el territorio del interior de Málaga se irá configurando un área caracterizada por una serie de oppida (fortalezas) como las situadas bajo los cascos históricos de Cártama, Vélez Málaga o Ronda. Estos asentamientos, herederos de los primeros poblados que entraron en contacto con los fenicios están ahora dominados por aristocracias guerreras ibéricas que se agrupaban étnicamente en amplias comunidades como los llamados “cilbicenos”, “turdetanos” o “bastetanos”. De la misma etapa, destacamos en la capital el yacimiento ibero-púnico localizado en el Cerro de la Tortuga.


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